14 de marzo de 2011
3 de octubre de 2010

Narración: Diego Zevallos
Música: David Aguilar
1 de agosto de 2010

25 de julio de 2010
Si bien los cuentos de sabiduría popular tienen miles de miles de años en la tierra y fueron anidando, poco a poco, en sus costumbres y cosmovisiones, también lo fueron impregnando en nuestro inconsciente colectivo, ya que han sido los mismos cuentos los que han ido viajando de voz en voz, de pueblo en pueblo y de generación en generación. Sin embargo también es cierto que, dependiendo de cada cultura y sus necesidades, que ciertos elementos de las historias iban siendo sustituidos o remplazados por otros y quizá en una primera versión simplemente se tenía que luchar con algún dragón para conseguir lo que tanto se anhelaba y en otra historia en lugar el dragón no era más que un rey tirano. Lo que nunca, o casi nunca, cambió fue la estructura del cuento y siempre giró en torno al joven con cara de viejo que se atrevió a volar y a crecer como persona, saliendo de casa para conseguir aquello que tanto desea, encontrándose con oponentes que tratarán de que no triunfe y también encontrándose con personas que le darán fuerza, lo aconsejarán y le nutrirán el alma para proseguir su camino.
Todo esto es cierto, pero cuál fue el papel de nuestra sociedad frente a estas historias tan ancestrales, ¿acaso se mantuvo apartada de esta tradición oral? La respuesta es no, ya que los narradores podemos nutrirnos del día a día, de nuestro presente y nuestras urbanizadas costumbres para aportarle un matiz muy interesante, no menos reflexivo y hasta mucho más rico, teniendo en cuenta las necesidades de nuestra sociedad. Entonces los cuentos populares han adaptado sus estructuras, sin quebrarse, a nuestro presente y podemos llevar acabo veladas de cuentos como en los primeros tiempos del mundo pero en tiempos del Facebook. Esto produce un efecto muy interesante el público, ya que hace el relato mucho más asimilable para ellos, por lo mismo que los acerca a su cotidianeidad, pero de una manera más sana. Entonces quizá el héroe del cuento ya no tendrá que ir por la princesa, necesariamente, a caballo; sino que podrá usar una combi para llegar a su destino. O quizá para encontrarla la buscará primero en Facebook se conocerá y si le agradan mutuamente héroe y princesa podrán reunirse. Los reyes podrán ser políticos peruanos y tendrán los mismos argumentos con tal de obtener la famosa re elección.
En fin, son muchas las cosas que se pueden decir cuando tienes ganas de contar algo y sobretodo si son historias llevadas a nuestro día a día. La respuesta del público es lo que más alienta a llevar sanas historias con pequeñas dosis de realidad y es que al fin y al cabo es un arte de compartir no solo historias, sino también vida en general. La cita fue en el Restaurante Patagonia en Miraflores y los cuentos fueron los mismo de hace miles de años, solo que "en tiempos del Facebook".
"Dicen que en las noches de luna llena del mes de Febrero, se reunen todas las parejas del mundo, las que lucharon por su amor y vivieron felices para siempre y también las que no terminaron juntos en vida, pero quizá en otra sí..."
Por está y muchas más razones decidí tener una noche de cuentos en el Presbítero Maestro homenajeando a todos aquellos que lucharon por el amor en sus diversas formas,aromas y colores. Recuerdo que llegamos con David, compañero y amigo encargado de la musicalización del los cuentos, y apenas dimos el primer paso en el Presbítero nos llenamos de esa magia especial y mística que solo un cementerio puede tener. Recuerdo que lo primero que pensé era en qué irónico era ir a contar historias a un lugar tan lleno de vida y trascendentes historias, pero decidimos dar unas más.
Desde el primer paso que di en el Presbítero sentí esa atmósfera tan suya, que nunca había sentido me conecté realmente con cada historia, de cada persona, ya sea visitante o residente. El público era sumamente predispuesto a las historias. Se dejaron llevar por ese lado místico que le regalaba a la noche antorchas y senderos iluminados con fuego. Esa noche conté historias de amor, para más de 300 creyentes en que la eterna frase que aún resuena en mi ser: "donde hubo fuego cenizas quedan", o mejor dicho, donde hubo historias, memoria queda.
Tan Fugaz es el nombre que le dimos Jose Pasco, Natalí Jimenez, Solange Chrem y yo a una velada de cuentos de origen popular fusionados por la música de Jose y Natalí.
Ese día contamos para la feria del Libro del club, llamada La Regatiada. El publico maravilloso y cuando digo maravilloso me refiero a su predisposición para dejarse llevar por cada una de las historias, escuchando lo que el cuento le dice por dentro, sonriendo; viviendo. Pero, qué me lleva a pensar eso la respuesta la encuentro en una de las satisfacciones que me da la narración oral, pues creo que la gente te demuestra cuanto le gusta algo en las miradas y sonrisas, dicen por ahi que no se puede mentir con los ojos, yo creo que es verdad.
El amor es uno de los sentiemientos más bellos que existe, ya sea en todas sus formas, desde el amor de pareja, hasta el amor de padres a hijos. Sin embargo, solemos hacerle más homenajes al amor de pareja, y con justa razón porque, creo yo, es el que nos mueve a hacer mucho de lo que hacemos.
" Los secretos de las parejas felices" fue un evento dedicado a todas las parejas que buscan renovar y consolidar su amor. El evento estuvo a cargo del gran terapeuta y máster en terapia de parejas Tomás Ángulo y mi participación fue narrando cuentos de amor, para a partir de ellos abordar ciertos temas desde el punto de vista terapeuta.
Las historias de amor, al igual o quizá un poco más, te sanan el alma, te permiten realizar el mismo viaje que realiza el personaje principal para crecer. Esto fue lo que llevó a los asistentes a dejarse llevar por estos cuentos y reafirmar que el verdadero milagro del amor es que existe.
La primera vez que conté en la UPC sentí lo que todas personas sentimos cuando estamos en casa : confianza, calidad humana y miradas acogedoras. Alrededor del mil personas de todas las carreras, incluida la mía psicología, se dejaron llevar por una historia popular que tiene quizá tantos miles de miles de años como miradas ese día.
Esa tarde la universidad estuvo rodeada de todo tipo de actividades, cantos, música, baile, entre otras. Creo que esa situación influyó mucho a la predisposición de la gente a dejarse llevar por el arte y, una vez más, hacer a un lado las preocupaciones, las clases, los profesores renegones (también los buenos) y poder ponerse en contacto con el niño (a) que llevamos dentro.
Los adolecentes no entran en sutilezas. Es por eso que si a ellos no les gusta lo que les das te lo dirán sí o sí. Sin embargo, la experiencia que tuve en el colegio Abraham Lincoln ha sido una de las más significativasn que he tenido. Ese día, junto a los narradores Solange Chrem y Edwin Joyo, contamos por varias horas a los alumnos de tercero, cuarto y quinto de secundaria.
Debo admitir que al comienzo nos costó acercárlos a las historias, puesto que aún tenemos la gran lucha de acabar con la creencia de que los cuentos son solo para niños, pero poco a poco fuimos notando que se iban identificando con las historias y sobretodo pasando un buen momento entre amigos y es que, al fin y al cabo, lo que pretendimos ese día fue darles un bonito obsequio a alumnos del colegio, a través de unas historias llenas de vida y de aprendizajes de vida que podrán recordar siempre en solo un Había una vez...
Cuentos para abrigar ha sido, sin duda alguna, una de las veladas más acogedoras que he tenido. La idea partió con el de colaborar con nuestros hermanos del sur, quienes tienen la titánica idea de luchar, cada año, contra la imensa ola de frío que los aqueja. Éramos varios los narradores y cantautores que entrelazamos fuerzas y artes para llevarles algo con qué abrigarse a los verdaderos héroes del Perú, aquellos que lucharon día tras día contra el crudo invierno.A mi me tocó fusionar mi historia de "Las pieles" con el canta autor José Pasco, quien acomodó su canción "Amor Brutal" al cuento. Estuvimos bajo la luz de la velita compartiendo historias y canciones por más 5 horas, cada cuento un aprendizaje de vida, cada canción una melodía para el alma y cada oído un camino a la puerta del corazón de cada oyente.
24 de julio de 2010
El Perú es un país maravillosamente variado, cada peruano es un mundo diferente y acogedor lleno de alegría y complicidad. Eso fue precisamente lo que encontré en el parque Kenedy en la narratón como parte del festival peruano de cuentos "Déjame que te cuente". Una mixtura con todo tipo de personas, desde el padre de familia que se divivía en sus tres hijos y los había llevado a ver cuentos un domingo por la tarde, hasta cualquier transeunte que se topara con el espectáculo y decidiera quedarse a ver cómo iba la cosa. Fue una gran experiencia, no solo porque el evento tuvo gran convocatoria, sino por esta variedad de personas, pero con un interés común: pasar un buen domingo familiar. Y es que precisamente, para mi, en eso consiste el arte de la narración oral de cuentos, en compartir con los demás historias, vivencias, experiencias, sentimientos, emociones, dudas y todo lo que se pueda decir con la palabra.
s & Sabina. Una velada de cuentos fusionada con la música este trovador español. Cada historia popular fue entrelazada con la música sabineana, el cual fue un tributo a su música y al maravilloso arte de la narración oral de cuentos.
